El equilibrio del sistema requiere flexibilidad y adaptarse a los tiempos

El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, ha recordado que el actual sistema nació de la crisis del sistema de mutualidades en 1963, sobrevivió, y ha demostrado sobradamente su utilidad.

Granado ha clausurado hoy la presentación del estudio “Las Pensiones en España”, editado por el Consejo General de Economistas. En dicho libro, dirigido por el catedrático de Economía de la universidad Pompeu Fabra, Guillen López-Casasnovas, expertos del mundo académico, político y social abordan las grandes preguntas que se hace el sistema en la actualidad ¿deben mantenerse las pensiones en el espacio de financiación contributiva?, ¿es factible que una mejora futura del entorno económico pueda compensar una demografía adversa?, ¿hasta qué extremos flexibilizar el sistema puede ser la solución?.

El secretario de Estado ha aplaudido el enfoque y la utilidad del estudio por recoger posiciones muy diversas, lo que, a su juicio, contribuye a debatir un tema tan importante con la profundidad y el nivel de discrepancia que requiere. No obstante, ha matizado que ciertos planteamientos en el estudio desembocan en conclusiones inevitablemente pesimistas sobre el futuro del sistema.

A este respecto, ha asegurado que en el tema de la protección social, planteamientos de este tipo resultan arriesgados puesto que no se puede abordar sólo desde el análisis económico o del derecho del trabajo, sino que se debe apostar por planteamientos multidisciplinares y aportar propuestas prácticas, que se puedan introducir de manera normativa más allá del análisis.

En este sentido, Granado ha defendido el valor y el prestigio internacional del Pacto de Toledo y la importancia de mantener las pensiones fuera de los vaivenes políticos y ha recordado que el objetivo de las reformas que se deban acometer pasa por embridar los gastos y mejorar los ingresos.

Una tarea nada fácil pero que se puede abordar desde numerosos aspectos poco traumáticos como una mayor flexibilidad en aspectos como la edad de jubilación, la vinculación de las cotizaciones de los autónomos a sus ingresos reales, mejorar el control de la incapacidad, aumentar las cotizaciones de los empleadores o el haber aplicado antes las medidas contempladas en 2011 reduciendo su periodo transitorio.

Granado ha reiterado que estas medidas habrían eliminado el déficit experimentado por la Seguridad Social en estos años y que son un ejemplo de que el sistema “tiene arreglo. Dentro de 10 años habrá que buscar otro, pero el sistema ha vivido en el filo de la navaja desde su nacimiento”.

Las pensiones en España

El estudio “Las Pensiones en España”, editado por el Consejo General de Economistas, ha estado dirigido por el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, Guillen López-Casasnovas, y en él han participado algunos de los expertos en materia de pensiones más importantes de nuestro país como Nacho Álvarez, de la Universidad Autónoma de Madrid;  José Ignacio Conde-Ruiz, de FEDEA; Rafael Doménech, de BBVA Research y la Universidad de Valencia; Valeriano Gómez, ex ministro de Trabajo; Josep González Calvet, Universidad de Barcelona;  Montserrat Guillén, Universidad de Barcelona; Sergi Giménez, de la Pompeu Fabra; Gerardo Ortega, economista e Ignacio Zubiri, de la Universidad del País Vasco.

El director del estudio ha explicado que han intentado abordar el estudio desde el rigor pero también desde un punto de vista comprensible, tratando de dar cabida en el mismo a expertos de muy diversa procedencia para que esta heterogeneidad ofreciera un espectro muy diferente de respuestas.

Por su parte, el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, ha asegurado que necesitaremos varias recetas para mejorar nuestro sistema pero sería necesario “que los grupos parlamentarios y todos los agentes sociales y económicos consensuaran unas bases mínimas a pesar de las dificultades”.

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