Julio Pérez: «Estamos en la mejor situación demográfica que hemos vivido en España»

La segunda jornada del seminario «La Seguridad Social ante la digitalización y la jubilación del baby boom: claves para su sostenibilidad financiera y social», impartido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, arranca con el demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Julio Pérez, quien ha hablado sobre el impacto en la Seguridad Social de la jubilación de la generación del baby boom.

Durante su intervención, Pérez se ha mostrado optimista. Si para amplios sectores se observa el cambio demográfico como una amenaza con mayor o menor intensidad, desde su punto de vista es todo lo contrario, considerando que estamos en la mejor situación demográfica que hemos vivido nunca en España.

Este optimismo se refleja no solo en el número total de población, (en 2018 hemos alcanzado los 48 millones de personas en España), sino en el aumento de la calidad de vida en todos los segmentos de población.

En el antiguo modelo demográfico la estrategia reproductiva era tener muchos hijos los cuales por las circunstancias vivían poco tiempo. Posteriormente, se logró poder llegar a tener menos hijos puesto que vivían más años. Este cambio de estrategia fue producido por un cambio en la supervivencia y los grandes avances, en especial en la medicina. «Hemos conseguido la democratización de la supervivencia. Históricamente, es nuevo que se pueda vivir masivamente todo el ciclo vital».

“Ninguna generación del baby boom tuvo más hijos que sus antecesores, sino que la situación anterior fue tan mala, tuvieron que retrasar el momento de tenerlos y los índices de mortalidad seguían siendo altos, que el efecto quedo disimulado”.

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Ahora, a la hora de concebir, no solo importa el número sino el cuándo. Se empiezan más tarde y por tanto, se termina antes. Para los jóvenes de los sesenta, cuando acabó el tapón de la postguerra y llegó la industrialización pudieron casarse y emanciparse antes. A finales de los setenta, la revolución contraceptiva provocó que los jóvenes controlaban la reproducción.Actualmente, el alto índice de vejez ejerce de liderazgo a las generaciones futuras.

Otra clave de futuro que aporta es cómo nos cuidamos y cómo cuidamos a los demás. Las mujeres han estado históricamente supeditadas a los cuidados familiares. Actualmente, la tendencia a la igualdad en el nuevo papel de las mujeres implica que se dediquen a las mismas cuestiones que los hombres y esto debe incidir en el reparto de tareas para revertir la feminización de la carga.

«La novedad es que todo el que nace actualmente llega a edades reproductivas. La gran revolución no ha sido tener más hijos sino que estos vivan durante todo el ciclo de vida y este sea mucho más longevo».

Pérez pide no solo apoyar a las familias, sino especialmente a los jóvenes para que puedan formarla, mejorando la situación no solo de los que tienen hijos, sino de los que pueden tenerlos. Sostiene que «Acortando la distancia entre una generación y otra,  automáticamente tendremos más hijos».