Los efectos de la precariedad y la inestabilidad sobre el Sistema de pensiones

La Universidad dentro de la Universidad. El segundo turno del miércoles en el Seminario de la UIMP sobre Seguridad Social ha estado protagonizado por los profesores universitarios de Economía, Inmaculada Cebrián, de la Universidad de Alcalá de Henares, y José Ignacio Conde Ruiz, por la Universidad Complutense de Madrid, que han celebrado una mesa redonda para abordar la inestabilidad laboral, los salarios, la precariedad y formas de empleo atípicas y cómo afectan al Sistema.

Inmaculada Cebrián ha centrado su intervención en un resumen de los trabajos de investigación que ha realizado al respecto en estos últimos años sobre nuestro mercado de trabajo y sus efectos sobre los trabajadores y su situación de cara a la jubilación.

Para comenzar ha querido analizar la evolución de la producción, el empleo y su relación: la productividad. Un análisis que arroja un dato peculiar de nuestro mercado de trabajo y es que muestra una tendencia contracíclica: la productividad mejora en tiempos de crisis y baja en periodos positivos para la economía y el empleo.

Así, ha recordado que un objetivo tradicional de nuestro mercado de trabajo ha sido mejorar la productividad y la duda es si la crisis ha servido para mejorar algo a nivel empleo, producción y productividad porque todo ello afecta al sistema de pensiones.

Análisis del mercado laboral

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Cebrián resalta como primer dato la caída de la población activa, al perder peso la fuerte incorporación al mercado laboral de la mujer en etapas anteriores, la influencia de cambios demográficos, el retraso de la edad de acceso al mercado de trabajo, etc. A este descenso se une también la tasa de ocupación inferior al 75% en nuestro país, por debajo por tanto de los objetivos marcados por la estrategia 2020 de la UE, una tasa que resulta especialmente entre las mujeres.

Pero si hay dos datos que caracterizan a su juicio a nuestro mercado de trabajo son la temporalidad, disparada desde la crisis, y la parcialidad, que alcanza un 25% en el caso de las mujeres trabajadoras.

Su análisis permite extraer conclusiones dentro de nuestro mercado de trabajo que aseguran que desde 2012 la probabilidad de tener un contrato indefinido es menor que antes, que los hombres tienen mayor probabilidad de obtener un contrato indefinido, al igual que personas con un mayor nivel educativo, si viven en Madrid o Cataluña que en el resto de España o si trabajan en la industria en lugar de oros sectores como el comercio.

Otra de las conclusiones que arrojan sus estudios es que “la temporalidad genera temporalidad” y que muchas personas “se encuentran atrapadas en situaciones de temporalidad encadenando contratos de este tipo sin lograr acceder a un contrato indefinido”.

Cebrián ha asegurado que esta situación tiene consecuencias en el momento de la jubilación, como es lógico y se ha preguntado si las reformas emprendidas afectan a todos por igual, ante lo que ha afirmado que rotundamente no, puesto que las diferentes carreras de cotización son las que marcan las condiciones de acceso a la jubilación.

Otra de las conclusiones de sus estudios es que las mujeres son las principales perjudicadas de las características de nuestro mercado de trabajo, penalizadas por trayectorias de cotización menos estables, con un menor tiempo empleadas, menor acceso a prestaciones y menor protección social en definitiva. Por ello, ha pedido a los poderes públicos que actúen no solo contra la precariedad laboral, sino también sobre la discriminación entre hombres y mujeres.

Efecto lunes

Por su parte, Ignacio Conde Ruiz ha centrado su intervención en los efectos calendario que sufre el mercado laboral español y que hace que en días determinados se produzcan enormes variaciones en la afiliación.

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Se trata del efecto lunes y efecto viernes, que por lo general se traduce en numerosas bajas los viernes (hasta un 20% más que en cualquier otro día), que se compensan con altas en la afiliación los lunes. Un efecto que no se produce en ningún otro país del mundo y que se multiplica si coincide con el principio o final de mes y que puede arrojar diferencias de hasta 300.000 personas en un solo día.

Se trata de una práctica muy acusada en determinados sectores, como la hostelería, y que refleja la alta temporalidad, un nivel muy acusado de rotación y de precariedad laboral.

Este efecto se ha disparado a partir de 2012, coincidiendo con la reforma laboral, si bien no ha asegurado que se deba exclusivamente a su puesta en marcha.

Sobre la influencia del cambio tecnológico en esta práctica, Conde Ruiz ha asegurado que igual que las empresas como las compañías aéreas utilizan la tecnología para anticipar la demanda, fijar precios, controlar stock, etc. Esta tecnología permitiría adelantar las necesidades de plantilla, pero la práctica habitual no es esa, es utilizar las facilidades actuales para dar altas y bajas.

La precariedad tiene efectos perversos

En este punto, Conde Ruiz ha alertado sobre los efectos perversos de esta precariedad sobre el Sistema de Seguridad Social: menores ingresos y pensiones más bajas en el futuro. Pero ha añadido que hay otros efectos negativos, la pérdida de productividad fruto de un mercado laboral muy ineficiente.

En este sentido, ha asegurado que un sistema de reparto como el español se basa en la productividad y la demografía, por lo que la precariedad “es una carga en la línea de flotación en la sostenibilidad del Sistema”.

En cuanto a las soluciones, dice que no pasan sólo crear más empleo y obtener mayores ingresos, que para garantizar sostenibilidad y suficiencia hay que mejorar la productividad. Para ello, se plantea la posibilidad de eliminar los contratos temporales que no tienen sentido en el contexto actual, aunque la legislación actual es consciente de que no lo permite. Por ello, aboga por acabar con este “mercado laboral trial” con una figura de contratación única en derechos y obligaciones.