Monereo: “Tenemos que tomarnos en serio la protección a la familia».

La segunda intervención en la cuarta jornada del seminario sobre Seguridad Social de la UIMP en Santander, ha corrido a cargo del catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Granada, José Luis Monereo, con la ponencia: “Familia y Seguridad Social: Análisis de las prestaciones vinculadas al hecho familiar”.

Su intervención, presentada por el director general de la Tesorería General de la Seguridad Social –que ha organizado el seminario-, Javier Aibar, se ha basado en tres ejes: la comparativa entre el derecho formal y la realidad, las prestaciones familiares y en especial la viudedad y la renta mínima garantizada.

Derecho formal versus realidad social

Monereo ha empezado comparando cómo el marco normativo formal se separa de nuestra realidad jurídico-social. Como ejemplo radiográfico,  ha echado mano del VIII Informe Foessa (Cáritas), para ir desgranando una serie de datos nada desdeñables sobre pobreza y exclusión social .

Introduce un baño de realidad en una situación de incertidumbre y fractura en la cohesión social donde, según el catedrático, el modelo de familia se conjuga mal con un modelo de desarrollo escasamente redistributivo. “Con un modelo de empleo basado en la precariedad no hay protección a la familia, ni protección social. La recuperación es mucho más lenta en las políticas redistributivas que en las ganancias del actual modelo de competitividad”, ha afirmado.

En una visión holística de la protección familia la fotografía no es optimista: la accesibilidad a la vivienda, a pesar de ser un derecho social fundamental , está limitado en la práctica y requiere una parte importante de los ingresos vitales; la protección por desempleo no llega hasta donde debería llegar, el amplio porcentaje de trabajadores en exclusión social y la grave inestabilidad laboral es especialmente agudo en sectores como los jóvenes o grupos especialmente vulnerables.

Respecto del reto de la longevidad,  afirma que “hemos democratizado el envejecimiento. Se trata de un éxito del Estado social pero este necesita ajustes”. Las políticas de austeridad han fracasado social y económicamente. “Han fomentado la pobreza y la exclusión social». Incita a tomarse en serio la políticas de familia, desde un enfoque público y favoreciendo la redistribución de los recursos.

Prestaciones familiares

Para Monereo, las prestaciones familiares son la “pariente pobre” de la Seguridad Social. Apela a su carácter de derechos fundamentales, donde normativa nacional y de ámbito comunitario garantizará la protección a la familia. Es especialmente insuficiente en algunas prestaciones como la «prestación por hijo a cargo».

«Normativamente no hay un modelo concreto de familia, el concepto es amplio y esto es positivo, no solo como matrimonio sino como realidad social”.

Existe un gran desconocimiento de los propios derechos, debido a su dispersión y falta de transparencia. A nivel Seguridad Social, las prestaciones familiares tiene un espacio muy residual. Las reformas fueron invertebradas, además de insuficientes.  “Tenemos que tomarnos en serio la protección a la familia. Al margen del discurso oficial general, esta rama no es una prioridad”, asevera poniendo como ejemplo otros países de nuestro entorno, más sensibles a políticas hacia la infancia.

Para Monereo nuestras prestaciones familiares tienen un carácter asistencial y no plenamente universal, son deficientes y necesitadas de una reforma integral que afronte los cambios a la actual realidad social.

Pensión viudedad

Se trata de una de las prestaciones por muerte y supervivencia, de carácter contributivo. Muy feminizada. Para el catedrático, está configurada como una prestación de perfil tradicional y patriarcal, no actualizada al marco actual, con la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo.

La califica como «de fácil acceso pero de escasa cuantía», prácticamente de subsistencia. Sufre un proceso de reformas pero tampoco estructurales ni planificadas.

Respecto de su reforma, es proclive a reformas planificadas. Alude al Pacto Toledo donde se recomendaba recuperar su carácter de renta de sustitución y no de compensación. Se inclina por mantenerla como de naturaleza contributiva para evitar su desaparición, aunque se mantenga fuertemente asistencializada por el Estado. Recuerda que, como todas las prestaciones, está sujeta al Principio de progresividad.

Rentas mínimas y familias sin recursos

Monereo alude expresamente a la Renta mínima garantizada. Íntimamente unida a la precarización laboral, la pobreza y la exclusión social.

Como nos señala, no es un debate nuevo. Sometida a fuertes debates tanto a nivel nacional, como en el seno de la UE, con una propuesta de creación de una Directiva europea que aborde el tema.

Diseñada especialmente para los sectores más sensibles: jóvenes y parados de larga duración. Alega falta de políticas de protección a los trabajadores de mayor edad. Aboga por normativa hacia el trabajador que proteja más a la persona durante toda su carrera laboral, facilitando no solo el derecho al trabajo sino incluso a la dignidad humana, señalada como derechos fundamentales.

A nivel territorial, el catedrático califica como positiva nuestra experiencia desvertebrada en las CCAA, a pesar de ser mejorable de cara a garantizar la igualdad interregional.

Par concluir, Monereo apuesta por una renta mínima estatal amparada como legislación básica o asistencial, que se desarrolle en las distintas CCAA de manera complementaria, además de racionalizar las prestaciones no contributivas, como el desempleo o las rentas activas de reinserción y no tocar el nivel contributivo.