100 años protegiendo a las gentes del mar

(Foto: Museo de Bermeo. Revista MAR)

Una noche trágica, la del 12 al 13 de agosto de 1912, marcó un punto de inflexión en la protección de las gentes del mar. Una devastadora galerna terminó con la vida de alrededor de 150 arrantzales, la mayoría de entre 18 y 30 años. Un luctuoso suceso que puso de manifiesto, de la manera más cruda y terrible, la falta de un sistema de protección que amparase a los supervivientes y a sus familiares.

De esta lamentable situación surgieron las actuaciones para poner remedio al desamparo en el que se encontraban las gentes del mar. Los primeros pasos para remediarlo tienen como resultado la creación de “instituciones cooperativas” que no son otras que los pósitos de pescadores. Los primeros serían creados en 1917. Y para garantizar las operaciones de los pósitos se constituye, en octubre de 1919, la Caja Central de Crédito Marítimo (CCCM) que, en 1930, cambiaría su nombre por el de Instituto Social de la Marina, mucho más acorde con la labor social que desarrollaba.

Y de entre todos los que impulsaron estos trascendentales cambios emerge la relevante figura de Alfredo Saralegui y Casellas, presente en todas las medidas que se fueron aprobando para el establecimiento de un sistema de protección y previsión social de las gentes del mar, y a la sazón, primer secretario general del ISM.

La transformación que, durante esa época, experimentan la protección social a los trabajadores del mar así como a su forma de organizarse, hasta llegar a lo que hoy son las Cofradías de Pescadores, es gigantesca. Lo que allí se empezó a construir ha llegado hasta nuestros días.

Para conmemorar estos cien años de la creación de la Caja Central de Crédito Marítimo, germen del ISM, la Revista Mar publica en su último número y en el próximo, sendas colaboraciones de la profesora doctora de Historia Económica, gran conocedora de la obra de Alfredo Saralegui, María Julia Bordonado Bermejo, y del asesor Jurídico de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Jacinto Insunza Dahlander. A través de ellos, y de unos apuntes sobre la figura de Alfredo Saralegui pretenden, además, de rendir ese merecido homenaje a aquellos personajes y hechos que cambiaron en buena parte la vida de las gentes del mar, así como comprender mejor la magnitud de esos cambios.

Raúl Gutiérrez