El INSS protege con prestaciones y ayudas a casi 11 millones de personas

El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) protege a casi 11 millones de personas con prestaciones a corto plazo y pensiones, con datos de finales de agosto. Estas cifras superan en más de 100.000 beneficiarios a los registrados en la misma fecha a finales del mismo mes de 2019.

Por tipo de prestación, el INSS el mes pasado protegía a 8,9 millones de pensionistas, de los que la gran mayoría eran beneficiarios de la pensión de jubilación (5,9 millones). Además, a finales de agosto había 921.576 personas percibiendo una prestación por incapacidad temporal y 797.921 con una prestación de protección familiar. En esas fechas también se dio cobertura a 81.503 beneficiarios de la prestación por nacimiento y cuidado de un menor.

A estas prestaciones, que perciben en total 10,87 millones de personas, hay que sumar el Ingreso Mínimo Vital, que a día de hoy llega a 90.000 hogares.

En 2019, las prestaciones y ayudas que gestionaba el INSS a finales de agosto daban protección a 10,76 millones de personas, es decir, 110.000 beneficiarios menos.

El INSS ha recibido entre enero y agosto 4.175.000 solicitudes de las distintas prestaciones, una cifra superior a los datos de 2019 en ese mismo periodo (4,11 millones).

A pesar de la situación excepcional vivida por la pandemia de coronavirus, que durante el estado de alarma llevó a cerrar la atención al público presencial en las oficinas, y de las dificultades de los últimos meses para desarrollar la labor ordinaria (se han tenido que limitar las citas por motivos de seguridad sanitaria, por ejemplo), ha crecido tanto el número de solicitudes tramitadas como el de llamadas atendidas por el INSS.

Datos de gestión

En concreto, en los ocho primeros meses del año, la entidad ha atendido presencialmente 987.880 solicitudes de prestaciones y de certificados, 485.864 por vía del nuevo buzón de atención al público creado durante el estado de alarma para facilitar la comunicación con el INSS a quienes no dispusieran de un certificado digital, y 1.871.550 por vía telemática. A esto hay que añadir las más de 870.000 solicitudes recibidas del Ingreso Mínimo Vital.

En esos meses, se han atendido 865.347 llamadas, frente a las 643.539 a las que se dio contestación durante el periodo enero-agosto de 2019. El aumento en la atención telefónica ha sido posible gracias al establecimiento de una nueva línea telefónica gratuita para reforzar la atención de la demanda generada por la aprobación del ingreso mínimo vital.

A pesar del contexto tan complejo, se han resuelto 391.200 solicitudes de pensiones hasta agosto (incluye jubilación, incapacidad permanente, entre otras). Respecto a los subsidios (nacimiento y cuidado del menor, riesgo durante el embarazo, riesgo durante la lactancia…), se han resuelto más de medio millón de procesos. También se han emitido 893.000 tarjetas sanitarias europeas, entre otros servicios que presta la entidad.

En los últimos meses, además, se ha puesto en marcha la gestión y tramitación del Ingreso Mínimo Vital, una ayuda, de carácter permanente y que se concede a hogares, que tiene como principales objetivos la redistribución de la renta, con la intención de erradicar la pobreza extrema y la inclusión social y participación en el mercado laboral de las personas en situación de vulnerabilidad.

Para esta prestación, que está vigente desde junio, el INSS ha recibido más de 870.000 solicitudes (si bien algunas de ellas duplicadas), de las que ya se han tramitado más de un tercio.  De ellas, en torno a 90.000 han sido aprobadas (lo que conlleva más de 260.000 personas beneficiarias) y a 170.000 se les ha solicitado más documentación. Además, unas 80.000 han resultado denegadas. La media de solicitudes de pensión es de unas 700.000 al año, una cifra que en tres meses el IMV ha superado ampliamente.

Otra de las medidas desarrolladas por el INSS durante la pandemia ha sido la asimilación como accidente de trabajo de la IT por contagio por coronavirus o aislamiento, que supone una mayor protección económica para los trabajadores. Esta protección ha llegado a cerca de un millón y medio de personas.

Durante la celebración del Consejo General del INSS, el secretario de Estado de la Seguridad Social y Pensiones, Israel Arroyo, puso ayer en relieve el trabajo desarrollado por los funcionarios de la entidad. “Los últimos meses han sido especialmente difíciles y los trabajadores del INSS han mostrado su fuerte vocación de servicio público”, señaló.

Respuesta a la crisis de la COVID-19

En conclusión, la organización ha sido capaz de mantener un ritmo de trabajo y atención a los ciudadanos óptimo teniendo en cuenta las circunstancias tan adversas que se han vivido estos meses: supresión primero, y disminución después, de la atención presencial a los ciudadanos por cuestiones sanitarias, trabajo en modo no presencial como primera experiencia de la entidad, merma de plantillas afectadas por contagios por coronavirus y aislamientos, e incremento de la carga de trabajo por la asunción de la gestión de una nueva prestación de gran volumen como el Ingreso Mínimo Vital.

Los pensionistas han continuado percibiendo puntualmente sus pensiones, la cobertura por incapacidad temporal se ha reforzado, y las nuevas solicitudes de prestaciones se han continuado tramitando al ritmo que las circunstancias han permitido.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social es la entidad gestora que tiene encomendada la gestión y administración de las prestaciones económicas del sistema de la Seguridad Social. Entre sus competencias destaca el reconocimiento y control del derecho a las prestaciones económicas del Sistema de la Seguridad Social en su modalidad contributiva (jubilación, viudedad, nacimiento y cuidado de menor, incapacidad, etc.); así como el reconocimiento y control de las prestaciones familiares (por hijo o menor acogido a cargo; nacimiento o adopción de hijo, en supuestos de familias numerosas, monoparentales y en los casos de madres discapacitadas; y por parto múltiple) de modalidad no contributiva.