Ruta de navegación
Publicador de contenidos
El Ingreso Mínimo Vital llega en julio a cerca de 2,7 millones de personas que residen en 879.225 hogares
07/08/2026
IMV
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en julio a 879.225 hogares en los que viven 2.682.646 personas, según la última estadística publicada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). La cuantía media de la prestación es de 504,5 euros al mes por hogar y, en conjunto, la nómina de este mes ha ascendido a 473,3 millones de euros.
En julio, hay 126.756 prestaciones activas más de las que había hace un año, lo que supone un incremento del 16,9%.
En cuanto a la evolución de los beneficiarios, en julio de 2026 se contabilizan 383.646 beneficiarios más que los registrados en este mismo mes de 2025 (+16,7%).
Tanto por el perfil de los titulares como de los beneficiarios, podemos decir que el Ingreso Mínimo Vital tiene un marcado perfil femenino. En julio, el 68% de los titulares (598.302) y el 53,4% de las personas beneficiarias son mujeres, en concreto, 1.433.576.
Inversión social en la infancia
El IMV se ha consolidado como un modelo en el que la protección de la infancia ocupa un lugar central. En la actualidad, 1.089.965 niños, niñas y adolescentes son beneficiarios de la prestación, lo que representa casi el 41% del total. En términos acumulados, más de 1,6 millones de menores han estado cubiertos desde 2020 por la prestación.
Asimismo, más de dos tercios de las familias que perciben el IMV cuenta con menores a cargo (602.620 hogares, cerca del 70% del total), lo que evidencia su impacto directo en la reducción de la pobreza infantil.
Estructura familiar y desigualdad de género
El perfil de los hogares revela la relación entre vulnerabilidad económica y estructura familiar. Del total, 147.491 son monoparentales, en su mayoría sostenidos por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. Esta realidad refleja una mayor exposición a la precariedad y evidencia que las dificultades económicas se concentran con más intensidad en este modelo de familia.
En este contexto, el IMV actúa como un mecanismo de estabilidad para muchas familias en las que las mujeres asumen la principal responsabilidad económica y de cuidados.
Complemento de Ayuda Para la Infancia
El Complemento de Ayuda Para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV con un apoyo adicional por cada hijo o hija a cargo. En julio, 613.088 hogares lo recibieron, con una ayuda media de 67,3 euros por menor y de 122,8 euros por hogar. Esta prestación establece distintas cuantías según la edad: 115 euros al mes para menores de 3 años; 80,5 euros entre 3 y 6 años; y 57,5 euros entre 6 y 18 años.
El CAPI puede percibirse de manera independiente al IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios. Así, además de proteger a familias en situación de pobreza severa, alcanza a hogares con rentas bajas o moderadas. Por ejemplo, puede solicitarlo una familia de dos adultos y dos menores con ingresos aproximados de hasta 4.182 euros al mes, lo que amplía significativamente el alcance de la red de protección frente a la pobreza infantil.
El Ingreso Mínimo Vital y los jóvenes
El IMV no solo actúa como mecanismo de protección, sino también como herramienta de acompañamiento hacia la inclusión de los jóvenes. La edad media de los beneficiarios, situada en 28,6 años -y en 20,2 años si se excluye a los titulares-refleja su impacto en las etapas en que se inicia la vida laboral. En este sentido, la compatibilidad con rentas del trabajo y los incentivos a la inserción laboral refuerzan su papel como palanca hacia el empleo.
Precisamente, las mejoras incorporadas al IMV facilitan el acceso a la prestación a personas jóvenes en situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, pueden solicitar la ayuda personas mayores de 18 años o menores emancipados con hijos o hijas a cargo. Y se ha reducido el período de vida independiente para los jóvenes menores de 30 años, de 3 a 2 años.
Garantía de nivel mínimo de ingresos a hogares vulnerables
El IMV, una prestación de la Seguridad Social que ha llegado a casi 1,3 millones de hogares y ha beneficiado a más de 3,8 millones de personas desde su inicio hace más de seis años, garantiza un nivel mínimo de ingresos a los hogares en situación de vulnerabilidad y que se puso en marcha. Se configura como un derecho subjetivo, adaptado a la realidad de cada unidad de convivencia, y constituye un instrumento clave en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, con especial atención a los menores.
Para solicitar el IMV, es necesario haber residido en España de forma legal, efectiva y continuada durante al menos el año anterior. La residencia se demuestra mediante la inscripción en el registro central de extranjeros en el caso de ciudadanos comunitarios y suizos, o con la correspondiente autorización en el caso de personas de terceros países. El domicilio en España se verifica con certificado de empadronamiento y la unidad de convivencia se demuestra mediante el libro de familia, certificados del registro civil o datos padronales.
Además, tanto la persona solicitante como el resto de los miembros de su hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, por no disponer de ingresos o patrimonio suficientes.
En el caso de las personas que agotan el subsidio por desempleo y no logran reinsertarse laboralmente, estas acceden al IMV sin necesidad de solicitarlo ni aportar nueva documentación, ya que el SEPE y la Seguridad Social realizan el reconocimiento de oficio.
Asimismo, la incorporación del sistema de doble revisión de ingresos permite a las familias conocer de antemano la actualización de su prestación. Como consecuencia, desde el año pasado los beneficiarios saben ya si, en función de los ingresos del año anterior, su prestación se incrementará, se reducirá o se extinguirá.
En julio, hay 126.756 prestaciones activas más de las que había hace un año, lo que supone un incremento del 16,9%.
En cuanto a la evolución de los beneficiarios, en julio de 2026 se contabilizan 383.646 beneficiarios más que los registrados en este mismo mes de 2025 (+16,7%).
Tanto por el perfil de los titulares como de los beneficiarios, podemos decir que el Ingreso Mínimo Vital tiene un marcado perfil femenino. En julio, el 68% de los titulares (598.302) y el 53,4% de las personas beneficiarias son mujeres, en concreto, 1.433.576.
Inversión social en la infancia
El IMV se ha consolidado como un modelo en el que la protección de la infancia ocupa un lugar central. En la actualidad, 1.089.965 niños, niñas y adolescentes son beneficiarios de la prestación, lo que representa casi el 41% del total. En términos acumulados, más de 1,6 millones de menores han estado cubiertos desde 2020 por la prestación.
Asimismo, más de dos tercios de las familias que perciben el IMV cuenta con menores a cargo (602.620 hogares, cerca del 70% del total), lo que evidencia su impacto directo en la reducción de la pobreza infantil.
Estructura familiar y desigualdad de género
El perfil de los hogares revela la relación entre vulnerabilidad económica y estructura familiar. Del total, 147.491 son monoparentales, en su mayoría sostenidos por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. Esta realidad refleja una mayor exposición a la precariedad y evidencia que las dificultades económicas se concentran con más intensidad en este modelo de familia.
En este contexto, el IMV actúa como un mecanismo de estabilidad para muchas familias en las que las mujeres asumen la principal responsabilidad económica y de cuidados.
Complemento de Ayuda Para la Infancia
El Complemento de Ayuda Para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV con un apoyo adicional por cada hijo o hija a cargo. En julio, 613.088 hogares lo recibieron, con una ayuda media de 67,3 euros por menor y de 122,8 euros por hogar. Esta prestación establece distintas cuantías según la edad: 115 euros al mes para menores de 3 años; 80,5 euros entre 3 y 6 años; y 57,5 euros entre 6 y 18 años.
El CAPI puede percibirse de manera independiente al IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios. Así, además de proteger a familias en situación de pobreza severa, alcanza a hogares con rentas bajas o moderadas. Por ejemplo, puede solicitarlo una familia de dos adultos y dos menores con ingresos aproximados de hasta 4.182 euros al mes, lo que amplía significativamente el alcance de la red de protección frente a la pobreza infantil.
El Ingreso Mínimo Vital y los jóvenes
El IMV no solo actúa como mecanismo de protección, sino también como herramienta de acompañamiento hacia la inclusión de los jóvenes. La edad media de los beneficiarios, situada en 28,6 años -y en 20,2 años si se excluye a los titulares-refleja su impacto en las etapas en que se inicia la vida laboral. En este sentido, la compatibilidad con rentas del trabajo y los incentivos a la inserción laboral refuerzan su papel como palanca hacia el empleo.
Precisamente, las mejoras incorporadas al IMV facilitan el acceso a la prestación a personas jóvenes en situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, pueden solicitar la ayuda personas mayores de 18 años o menores emancipados con hijos o hijas a cargo. Y se ha reducido el período de vida independiente para los jóvenes menores de 30 años, de 3 a 2 años.
Garantía de nivel mínimo de ingresos a hogares vulnerables
El IMV, una prestación de la Seguridad Social que ha llegado a casi 1,3 millones de hogares y ha beneficiado a más de 3,8 millones de personas desde su inicio hace más de seis años, garantiza un nivel mínimo de ingresos a los hogares en situación de vulnerabilidad y que se puso en marcha. Se configura como un derecho subjetivo, adaptado a la realidad de cada unidad de convivencia, y constituye un instrumento clave en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, con especial atención a los menores.
Para solicitar el IMV, es necesario haber residido en España de forma legal, efectiva y continuada durante al menos el año anterior. La residencia se demuestra mediante la inscripción en el registro central de extranjeros en el caso de ciudadanos comunitarios y suizos, o con la correspondiente autorización en el caso de personas de terceros países. El domicilio en España se verifica con certificado de empadronamiento y la unidad de convivencia se demuestra mediante el libro de familia, certificados del registro civil o datos padronales.
Además, tanto la persona solicitante como el resto de los miembros de su hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, por no disponer de ingresos o patrimonio suficientes.
En el caso de las personas que agotan el subsidio por desempleo y no logran reinsertarse laboralmente, estas acceden al IMV sin necesidad de solicitarlo ni aportar nueva documentación, ya que el SEPE y la Seguridad Social realizan el reconocimiento de oficio.
Asimismo, la incorporación del sistema de doble revisión de ingresos permite a las familias conocer de antemano la actualización de su prestación. Como consecuencia, desde el año pasado los beneficiarios saben ya si, en función de los ingresos del año anterior, su prestación se incrementará, se reducirá o se extinguirá.
Publicador de contenidos
- 0
- 1
- 2
- 3
Lo más leído





